jueves, 2 de febrero de 2017

GRUPO VENEZOLANO

Hace un par de semanas me propusieron desde Cruz Roja, la organización para la que he estado colaborando como voluntaria como profesora de apoyo escolar de primaria desde finales del 2016, impartir clases de Inglés de nivel básico a un grupo de 5 refugiados de Venezuela. Sin dudarlo, acepté, pues solo me supondría un par de horas a la semana al tiempo que ganaría experiencia profesional. Algo que, cuando uno está empezando en este mundillo, nunca está de más. Pongo en práctica lo que he estudiado y me apasiona: la docencia de idiomas.

Esta mañana he tenido con ellos la segunda clase. Su nivel, muy bajo aunque las ganas no les faltan. Como profesora, quiero motivarles para que aprendan y para ello, preparo las clases a conciencia. Así, y dado las magníficas instalaciones con las que contamos en el centro de formación de Cruz Roja (aula espaciosa, ordenador, proyector, pizarra blanca, etc.) trabajamos con vídeos, audios, worksheets y corregimos en pizarra, entre otros. Además, intento crear un clima de aula cercano y distendido, fomentando la participación del alumnado y haciendo que pierdan ese "miedo a equivocarse", pues esto último forma parte de cualquier tipo de aprendizaje.

Por mi parte, conocer a este grupo de refugiados de Venezuela me ha hecho darme cuenta, una vez más, de la suerte que tenemos los españoles de vivir donde vivimos y de no estar en un país tan corrupto y desalmado como del que ellos proceden. Ver la dulzura y alegría que transmiten en el aula (y fuera de ella cuando charlamos un rato antes y después las clases) choca con la cruda realidad que están viviendo. Si bien es cierto que reciben ayudas económicas para vivir en España, sobre todo por parte de Cruz Roja, viven a miles de kilómetros de sus familias y sus títulos académicos no tienen validez aquí. Además, aún están pendientes de conseguir las licencias con las que poder moverse de manera legal en el país y, según me contaron, aún tienen para rato.

Instalaciones del centro de formación de Cruz Roja. Aula 3. 
Instalaciones del centro de formación de Cruz Roja. Aula 3.

miércoles, 26 de octubre de 2016

EL PROFESOR ESTUDIANTE

TODO LLEGA

Hoy ha llegado a mi buzón de correo la prueba de mis esfuerzos durante el pasado curso 2015-2016. Por fin puedo decir que tengo el máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria en la especialidad de Inglés. ¡Conseguido!

Lo primero de todo es decir que, en términos generales, me quedé encantada con la Universiada Udima, en su organización y en el enfoque que le dieron a este máster. Igual que me la recomendaron a mí en su día, yo la recomiendo a cualquiera que esté interesado en sacarse este máster. El único inconveniente, su elevado precio, aunque propio de cualquier máster de universidades privadas españolas.

Desde mi experiencia personal, destacaría cuatro cosas como muy positivas de este máster: la profesionalidad de los profesores (en todo momento pendientes de nosotros a través de los correos y tutorías telefónicas), el contenido de las materias (de orientación meramente práctica), la organización del máster en la plataforma virtual (muy clara y con posibilidad de interactuar con profesores y compañeros en los foros en todo momento) y el vínculo de compañerismo que establecimos todos los estudiantes que formamos parte de un grupo de Facebook, pues el estudio a distancia se hizo mucho más llevadero.

En definitiva, podría calificar a este máster con dos adjetivos: exigente y práctico para la vida profesional. Un título indispensable para todo aquel que quiera dedicarse al mundo de la docencia. Ahora ya solo me queda dar un paso muy importante, el de conseguir un empleo en un colegio concertado o privado… ¡Os seguiré contando cómo avanza el proceso!



Los resultados que consigues estarán en proporción directa al esfuerzo que aplicas.
(Denis Waitley)

viernes, 17 de junio de 2016

FIN DE CURSO

El curso 2015-2016 ha tocado su fin. Como siempre, ha pasado volando. Ayer me despedí del que fue mi trabajo entre octubre de 2015 y junio de 2016. Para mí fue un auténtico placer trabajar para la Asociación juvenil Abiria, tanto como encargada del estudio de lunes a jueves dos horas diarias, como profesora de alemán una vez a la semana. 

Ha sido una experiencia muy enriquecedora en la que he podido aprender muchas cosas, especialmente a tratar con un público infantil de entre 10 y 11 años. Y es que esto fue algo muy nuevo para mí, pues en mi experiencia como profesora tanto en España como en Alemania mis alumnos solían cursar ESO y Bachillerato y este trabajo me supuso enfrentarme a los contenidos de 5º y 6º de primaria.


Aunque a primera vista lo parezca, conviene no confundir este trabajo con las típicas clases de apoyo o pasantía que se llevan a cabo en diferentes academias. Las niñas que allí acuden (y aclaro que este club va dirigido solo a niñas) no son niñas con dificultades académicas ni mucho menos. Más bien son niñas responsables y de buenas notas que quieren aprovechar el tiempo y deciden hacerlo fuera de casa, tal vez, porque se concentran más que en su propia casa. Y concentrarse en este ambiente no es difícil porque el grupo de estudio es bastante reducido, como máximo suelen estar ocho niñas, dependiendo del día.

Estudio Abiria.
El estudio de Abiria busca como objetivo principal que las niñas que allí acuden  aprendan a estudiar y organizar su tiempo de estudio para mejorar su rendimiento académico. De hecho, a comienzos de curso (normalmente durante una semana) las niñas reciben orientaciones sobre técnicas de estudio que alguien experto en este tema les imparte. Y luego intentamos llevar a la práctica lo aprendido en estas técnicas de estudio.

Folleto sobre las técnicas de estudio,  curso 2015-2016.

Mi función como encargada de estudio es, por tanto, ayudar a las niñas a estudiar. Al comienzo del estudio, mi función es saber qué deberes y qué cosas para estudiar tiene cada una de las niñas y para ello, les entrego una hoja que tienen que cubrir diariamente para organizar las dos horas que tienen por delante.

Hoja a cubrir, por delante.

Hoja a cubrir, por detrás.

Una vez hecha la planificación, me pongo a disposición de las niñas y les respondo las dudas que pueden tener en las diferentes materias, les ayudo a hacer resúmenes y esquemas y les pongo exámenes con nota (lo que les encanta saber) para constatar si han estudiado adecuadamente y tener una orientación de cara a los exámenes que les pueden poner en el colegio.

Este curso dejo el estudio de Abiria y las clases de alemán de los martes con un muy buen sabor de boca, esperando que, tal vez, el próximo curso lo pueda retomar. Como despedida, una de mis alumnas decidió obsequiarme con un detalle muy cariñoso de la floristería, Espacio floralque regenta su madre: una vela amarilla acompañada de una tarjeta de agradecimiento. Debo reconocer que no me lo esperaba y me hizo una ilusión enorme, tanto, que os lo he decidido contar por escrito y con imágenes.




  


sábado, 12 de marzo de 2016

ENSEÑANDO ALEMÁN

Una vez a la semana, los martes de 19 a 20 horas, imparto clases de alemán en una asociación juvenil a un mini grupo de dos niñas. Son niñas que están cursando 5º de EP y que tienen como obligatoria la asignatura de alemán una hora a la semana en el colegio. Ellas acuden a  clase con la intención de aprender más alemán para aventajar así a sus compañeras de clase. Si bien su nivel es muy bajo, debo decir que, aunque solo vienen una hora a la semana, asimilan el idioma como esponjas.

Cabe destacar que la enseñanza de un idioma para adultos o para niños es muy significativa. Desde mi experiencia he observado dos tendencias principales en cuanto al aprendizaje se refiere. Los adultos están ansiosos por aprender aspectos gramaticales y ponerlos en práctica mediante ejercicios. Los niños, por el contrario, se obcecan con querer aprender vocabulario y conocer las traducciones exactas de las palabras.

A diferencia de cuando trabajo con adultos, cuando trabajo con niños, como es este el caso, en muy pocas ocasiones explico aspectos gramaticales de manera deductiva, es decir, casi nunca planteo teóricamente una explicación gramatical y les mando hacer ejercicios. Aunque también los adultos, muy especialmente los niños aprenden y asimilan mejor el idioma de manera indirecta. Así, para mis clases, yo utilizo libros o cómics sencillos en alemán para mejorar la pronunciación, vídeos de Youtube con canciones, les preparo PowerPoints con imágenes para aprender vocabulario y hacemos juegos como el clásico "ahorcado" para poner en práctica el vocabulario aprendido. Y solo de este modo voy observando los resultados.



viernes, 26 de febrero de 2016

VUELTA AL COLE

Increíble ver lo rápido que pasa el tiempo. Si parecía que el máster solo acababa de empezar, lo cierto es que el primer semestre ya ha terminado y tengo que decir que con bastantes buenos resultados. Atrás quedan los muchos trabajos y exámenes y comienza el segundo semestre. 

El segundo semestre se presenta, a mi juicio, tan exigente como el primero. Nos quedan dos asignaturas más en lengua inglesa sobre innovación y didáctica, un trabajo fin de máster (TFM) y el prácticum. Todo esto ocupará completamente mi tiempo hasta el mes de junio, especialmente el TFM, al que hay que dedicarle un montón de tiempo para lograr un resultado satisfactorio.

El prácticum es una asignatura que consiste en un tiempo de realización de prácticas (150-200 horas) por parte del estudiante en un centro docente. Aquí el alumno tiene que observar clases de su especialidad y preparar alguna sesión, en mi caso de inglés, así como conocer el funcionamiento y organización del centro. 


Yo las empecé el pasado lunes 22 y escogí como lugar el colegio Calasanz, puesto que es donde estudié desde los 3 hasta los 17 años. Tengo que reconocer que el primer día estaba bastante nerviosa. Me daba un poco de reparo volver a reencontrarme con los profesores que me habían dado clase. ¿Se acordarían de mí? ¿Me integraría bien en el ambiente? 

Lo cierto es que todo fue muy bien y ocurrió de manera natural. Mi perspectiva en el colegio había cambiado completamente: de ser alumna y acudir a las clases a integrarme en el aula de profesores. Pude observar que aunque muchas cosas seguían como siempre (como el bar de Nieves), otras tantas habían cambiado. Lo normal ya que hacía 10 años, desde el 2006, que terminé el colegio. En primer lugar, hubo mucha renovación del equipo docente, puesto que varios profesores se habían retirado. En segundo lugar, cambió la organización del centro y cayó en manos de un personal más joven que dio un aire fresco y renovador al centro. En tercer lugar, las aulas se modernizaron con pizarras digitales que facilitan enormemente el trabajo docente, como pude observar en las clases de inglés a las que acudí con mi tutor. 

Esta ha sido una semana de toma de contacto con el centro, los profesores y los alumnos. Mi función esta semana ha sido la de observar y tomar nota de las experiencias vividas. Aún me queda tiempo hasta abril de poder experimentar otras vivencias que ya iré comentando en alguna otra entrada de blog más.